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Cinco cosas que más me sorprendieron de Windows tras 10 años sin usarlo

No sé si por chairo o hipster, pero desde adolescente siempre me picó el interés por el universo anti-Microsoft. Me tocó conocer Linux en los prometedores días de Ubuntu 6.06 LTS, sin embargo, fue por la época de Windows 7 (y después del chasco de Windows Vista), que me dispuse a dar el salto cuántico.

Por motivos de trabajo, hace un año migré a macOS (después de nueve años como linuxero), y aunque he de decir que enamoré del sistema de la manzana (tema para otra publicación), ya tiene tiempo que vengo escuchando maravillas de Windows 10 (y –en general– del Microsoft de la era «Satya Nadella»).

Llevo un par de semanas testeando Windows en una computadora con especificaciones discretas (una Acer TravelMate), y debo decir que me está dejando un excelente sabor de boca. Les comparto las cinco cosas que más me sorprendieron de mi experiencia tras 10 años sin usar Windows:

1. Estabilidad del sistema.

Nunca pensé que diría esto de Windows, pero qué bien corre el sistema operativo (Satya, ¡nunca dejes Microsoft!).

En Windows 10 se ve que Microsoft le ha puesto empeño en darle estabilidad al sistema. En general da una cierta sensación de robustez y estabilidad que no recuerdo de XP, ni del poco tiempo que probé Windows 7.

La estrategia semi rolling-release que han implementado en las actualizaciones de Windows ha permitido que la plataforma se vaya puliendo día a día con la retroalimentación de los usuarios.

2. Vista de tareas y escritorios virtuales.

Probablemente uno de los features que mas llegué a demandar de Windows, y veo que hicieron una implementación decente; si bien las primeras implementaciones en Windows 10 no me terminaban de cuajar, se ve muy pulido hoy día.

Además, se agradece infinitamente la incorporación de gestures similares a los presentes en macOS (tres dedos hacia arriba para abrir la vista de tareas, y cuatro dedos a los lados para cambiar entre escritorios), que en Linux sólo pude llegar a implementar mediante hacks.

3. Luz nocturna y modo obscuro.

Cuando eres una persona que trabaja 16 horas al día con una computadora, tener funcionalidades que cuiden de la vista es una obligación. En el escritorio KDE de Linux siempre utilicé temas obscuros, y tenía configurada la luz nocturna para ciertos rangos de horarios.

La luz nocturna es un ajuste a la definición de color del monitor para diminuir luces azules (dañinas para la retina), función también incorporada en macOS. Desconocía que Windows gozaba de este feature, hasta que me di una vuelta detallada por los settings del sistema.

Cabe mencionar que también han hecho un buen trabajo con la implementación de un modo obscuro para la interface del sistema, y aunque se agradecería tener algunos controles más accesibles, veo que Microsoft no escatima en copiar buenas funcionalidades de sus rivales 👍.

4. Gestión de online accounts.

La capacidad del sistema operativo para integrarse con cuentas de Internet se valora en esta época. En Linux este feature siempre ha sido bastante fome, y aunque interfaces de Linux como Gnome y KDE brindan el capability, en general no se cumple con la expectativa de integración.

Sin duda, las online accounts es uno de los killer features de macOS, donde realmente se percibe la integración de estas cuentas interactuando con diferentes componentes y aplicaciones del sistema.

De entrada, me sorprendió ver esta funcionalidad en Windows 10 (más allá de su integración con las cuentas de Outlook), pero más me sorprendió ver la calidad que han adquirido las aplicaciones nativas de Email y Calendar, así como las notificaciones en la plataforma de Redmond.

5. Windows Terminal y WSL2.

Al final del día, siendo un developer, por muy bonito y estable que sea un sistema, si no tienes herramientas imprescindibles para programación, cualquier sistema operativo termina siendo insuficiente.

La carencia de una terminal de comandos adecuada, y la ausencia de muchas de las funcionalidades del universo Unix fue –en su momento– lo que me motivó a migrar a Linux y posteriormente a macOS.

En Linux y macOS existen muchas alternativas de terminales, disponibles precisamente por ser sistemas Unix, caso contrario con Windows, donde no teníamos de otra sopa más que Cmd y uno que otro tool poco acabado.

Hace relativamente poco lanzaron Windows Terminal: por fin una terminal de linea de comandos a la altura de la demanda histórica; una aplicación de la calidad de terminales como iTerm2 y Konsole.

De igual manera, si bien la funcionalidad de la linea de comandos de Windows ha mejorado gracias a PowerShell, siguen extrañándose los capabilities de los sistemas Unix, y es justo ahí donde Microsoft nos calló la boca con Windows Subsystem for Linux (WSL).

Después de probar WSL2, debo decir que Microsoft logró de una forma bastante impresionante tener un sistema Linux plenamente incorporado a Windows, haciendo sentir su uso algo bastante natural.

A estos puntos se le suman muchos otros features rescatables, como la mejora sustancial al Explorador de Windows, y la enorme calidad que está adquiriendo Microsoft Edge como navegador Web.

Ver un Microsoft empeñado en empezar a brindar productos de calidad, es el resultado de un profundo cambio de estrategia donde se dieron cuenta que ya no podían seguir abusando de su posición en el mercado para imponer cuotas de uso. La bendita competencia 🙂.

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